LAS CUERDAS DE LA NORMALIDAD

LAS CUERDAS DE LA NORMALIDAD
Por Fernando Galeana Padilla

Mientras los perros ladran, vociferan,
filosofan, camino junto con ellos.
Bostezos optimistas entre las reflexiones.

Pararon las celebraciones,
las luces que encendieron
las esperanzas pirotécnicas,
se acabó la borrachera.

Las cuerdas de la normalidad paulatinamente
van jalando parejo, las olas permanecen,
nunca han cesado, ese ritmo acompañado
al corazón costeño celebra siempre.

Ahora se escucha entre ladridos y
un viento susurrante, todo esto me conmueve
me hace cursi pero también consciente.

Puedo percibir una palabra naciendo
como cuño de expresión exacta,
me identifico, me la quedo y les comparto: Cursiente.

Así suena este día, así me siento.
Ladran los perros, aúllan,
se revuelcan, ahora sí he despertado.

 

 

 

 

 

PARA TUS OÍDOS

 

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La experiencia del círculo.

La experiencia del círculo.
Por Fernando Galeana Padilla.

Suena el cuenco.

El viento rosa el cuerpo
depositado en el oleaje
de pertenecer a un momento cauto,
lentas ondas de brisa matutina
insistiendo en el ánimo de un día insólito.
Abrimos las ventanas al mundo
de un sonido único, armónicas frecuencias
latiendo el universo de seres vivos,
aquí extiende sus brazos el infinito,
se siente una marea donde levitas por
exactas coordenadas de bienvenida,
rayos de luz disipándole fragancias a la
más elemental disposición de la experiencia.
Aquí no hay las frases que definen algo,
el lenguaje dejó de ser el remo en que
se apoyaba el navegante en su barcaza.
Damos cuenta de lo poco usado el recurso humano,
su exploración. Mueve un silencio ancho las
señales refrescantes de la vida,
lo valioso que es agradecer por ello;
por donde inicia el círculo se habita
con displicencia, una estación se transforma en otra,
a través de la idea común de: piensa muchas veces sin
sentido y no llegamos a ninguna parte.
A través de la percepción desarrollamos tal potencial que maravilla.
Este círculo que inició con el más sencillo trazo va a cerrar,
las hojas retornarán con diversos colores
en la estación siguiente. No quiero interpretar lo
agradecido o dichoso que pudiera estar,
sólo ahora seguiré despierto, respirar y
dejarme respirar por ti,
hasta el final del círculo, universo.

Suena el cuenco.

Diciembre 8 de2018.

VIVIR Y SEGUIR SOÑANDO

Vivir y seguir soñando. (¡Mexicanos de todos los países uníos!)
Por Fernando Galeana Padilla.

Serenidad, hamaca en movimiento, los dos disfrutándonos,
un silencio revocado en las paredes, sobria habitación de una mañana dócil.

El portón se abrió con los perros por delante, uno saltó abrazándome, recargó su cuerpo y su cabeza, lo acaricié, entraron esas voces que amas, las únicas concedidas para romper el descanso.

Ella, la mayor de los cuatro, habló de sus lecturas, escuché atento mientras el más pequeño subió, me abrazó, se acomodó entre los cuerpos paternos, vi sus grandes ojos emocionados, una maravillosa escena con un audio espectacular.

La lista de lecturas crecían en la numeralia y la admiración por cada título, que ni imaginado creería hubiera leído, obras de grandeza literaria.

Tanta felicidad en un instante, el ideal de una familiar mañana de convivencia. Era el Día del trabajo, la radio encendió en automático el bombardeo noticioso acostumbrado, no había pizca de una crítica sana, valiente, abierta a debate, tenían la sartén por el mango, guisaban fritangas.

La hora alcanzaba para ir al “desfile”, llevar las pancartas para no olvidar la existencia y la exigencia, la noción de ciudadanía, la indignación, ese espacio que aunque pequeño queda para ejercer opinión, presionar ante la insoportable opacidad de Cirios y Troyanos.

Avanzo en esta marcha desordenada, llena de rabia y desahogo, una aventura que tiene más que ver con sacudirse la amenaza constante de ser víctima o victimario.

Pasan los helicópteros midiendo los contingentes, el ambiente es tenso, lleno de adrenalina, a mi lado las compañeras gritando esas consignas repetidas, los compañeros alzan los puños, parecemos dispuestos a transformar este país.

Nos aferramos a ciertos símbolos que van perdiendo resonancia, la muerte eligió servirle a los gobiernos, a los caciques, empresarios corruptos, a organizaciones crimínales y líderes sin escrúpulos.

La gente sigue marchando, se ven todos juntos como fumarolas del Popocatépetl, qué dirá el semáforo, cuál es su lectura, la maza no es otra cosa que un sinfín de gentes desorganizadas, sumidas en la cotidianidad de la indefensión en que se gobierna y se legisla.

Somos como peces saltando para escapar de un maldito silencio, la psiquiatría tendrá su propio diagnóstico, parece que sumamos las individuales locuras y las dispersamos hasta los rincones inimaginables.

No caeremos en la tentación de que todo pasado fue mejor, porque ahí se engendró este monstruo que a diario surgen mil cabezas.

Marchar nos hace tan bien, nos hace pensar, ideamos soluciones, proponemos, reflexionamos, respiramos posibilidades.

Habrá de continuar sumando inteligencias, formar grupos por las redes que interactuén con sus filtros para no ceder a desatinos e infortunios, para no ser víctimas de cadenitas y emoticones.

¿Habrá que seguir aprendiendo a empoderar nuestros sueños o a luchar con todo e ignorancia?

¿Será finalmente un día más que pasará por los periódicos con espectaculares fotos, escenas de un pueblo que sigue dando patadas de ahogado?

Agrega tus preguntas, aporta las estrategias. ¡Que nos alcance la vida para encerrar al monstruo! ¡Que lo que queda nos permita vivir y seguir soñando!

  1. Mayo 1 de 2018.