LAS CUERDAS DE LA NORMALIDAD

LAS CUERDAS DE LA NORMALIDAD
Por Fernando Galeana Padilla

Mientras los perros ladran, vociferan,
filosofan, camino junto con ellos.
Bostezos optimistas entre las reflexiones.

Pararon las celebraciones,
las luces que encendieron
las esperanzas pirotécnicas,
se acabó la borrachera.

Las cuerdas de la normalidad paulatinamente
van jalando parejo, las olas permanecen,
nunca han cesado, ese ritmo acompañado
al corazón costeño celebra siempre.

Ahora se escucha entre ladridos y
un viento susurrante, todo esto me conmueve
me hace cursi pero también consciente.

Puedo percibir una palabra naciendo
como cuño de expresión exacta,
me identifico, me la quedo y les comparto: Cursiente.

Así suena este día, así me siento.
Ladran los perros, aúllan,
se revuelcan, ahora sí he despertado.

 

 

 

 

 

PARA TUS OÍDOS

 

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POR LA NOCHE

Por la noche duele más la ausencia, todo el silencio es la voz callada del olvido, pareciera fácil conseguir motivos.

Yo no me ire a dormir hasta que el sol me salve, con su tenue luz de abrazo complaciente, esa que también a ti te gusta en la mañana.

Cierto es que mis ojos no ven nada ahora, la oscuridad vendada como si fuera comprada en miscelánea, se vuelve cómplice de un dolor absurdo.

Pensar que en la mañana seré perdonado, es insuficiente, podría estar contigo modelando este instante, abrazados.

Tampoco quiero concederte la razón de todo, que intolerante comportamiento, por cortesía esta vez, hubiera callado.

No es más vulgar hablar apasionadamente que hacerse el sordo, me duele quedarme en soliloquio.

Pensarme incomprendido me hace igual a ti, no hay más que una física distancia alejándonos y, si lo pensamos bien, somos idénticos.

Sí, me entrego con sentido profundo a este momento incierto, realmente me asombra no saber que siento, de pronto se me ocurre que tú sí, estás dormida, muy tranquila.

Las mujeres son tan bellas, inigualable tu sonrisa. fue la prudencia del día y tu mirada que no valoré en mi perorata.

Tú cual sabia mujer, te llevaste las razones, a poco que te fuiste calló discretamente el pensamiento, sentí la nada, eso que llaman vacío.

Ese misterioso tiempo volvió a sorprenderme, me encontré en mi cama con el desatino del remordimiento.

¿Qué son las palabras fuera de contexto? Una locura, estridencias que no encuentran sitio alguno que abra puertas.

Pienso y pienso, como alguna vez te habrá pasado, no llega la calma, esa paz que esta internamente alojada y que ahora invisible, insensible,  perdida.

Puedo imaginar la consistencia de una relación, igual que estar orbitando el planeta, un vasto espacio, probabilidades de riesgos de impacto y sin embargo girando.

Tú y yo volveremos a vernos, a escucharnos, entrelazar los pies llenos de arena, sentirnos como océano  extendiéndose, abrazados con las nubes.

Así como cuadro de galería, aceptado en la inmensidad de tu tolerancia, una vez más el amor saldrá avante.

En esta hora la madrugada se pudre conmigo, aquí donde solo cruzan mis palabras y mi voz se escucha fuera de la inteligencia de los vecinos.

Sin padecer de insomnio, sigo hablándome, desconocido, las palabras me apedrean,  se ríen, carcajean, me mandan al carajo.

El Silencio está pensando se le cae la voz, abismos de lapidarias frases, ennudeciéndolo,jalándolo, cayendo sobre  esas piedras, pulverizado, cansado de sí mismo.

GAPFER

Agosto 10 de 2015.