LAS CUERDAS DE LA NORMALIDAD

LAS CUERDAS DE LA NORMALIDAD
Por Fernando Galeana Padilla

Mientras los perros ladran, vociferan,
filosofan, camino junto con ellos.
Bostezos optimistas entre las reflexiones.

Pararon las celebraciones,
las luces que encendieron
las esperanzas pirotécnicas,
se acabó la borrachera.

Las cuerdas de la normalidad paulatinamente
van jalando parejo, las olas permanecen,
nunca han cesado, ese ritmo acompañado
al corazón costeño celebra siempre.

Ahora se escucha entre ladridos y
un viento susurrante, todo esto me conmueve
me hace cursi pero también consciente.

Puedo percibir una palabra naciendo
como cuño de expresión exacta,
me identifico, me la quedo y les comparto: Cursiente.

Así suena este día, así me siento.
Ladran los perros, aúllan,
se revuelcan, ahora sí he despertado.

 

 

 

 

 

PARA TUS OÍDOS

 

gapfer.com/las-cuerdas

PERRUNA

Por la vida se gana uno el corazón oportunamente, sé que me escuchas sorprendido, con esa atención perruna.
Solía caminar a un paso distinto, contigo es diferente, pegado a mí, vamos alegres, tú sacando la lengua y a veces, yo también.

Esas mañanas nos despiertan los motivos paseadores,correr alrededor de la cuadra, por el parque o por la playa.
No me ladres cerca, sabes que no es necesario hacer escándalo por un gato trepado en la barda. Estos años vi crecerte canino.

Ese cachorro olvidado, lleno de pulgas y tantas garrapatas, vestía unos ojos de adopción fulminantes.
Me oliste, como el aliento del hermano Mayor al acercarse en tono solidario. Aún recuerdo tu quejido triste hablándome al corazón.

Sólo después de un tiempo amable eras otro, no en esencia pero sí en tu pelo, en tu cuerpo, en tu seguridad al moverte y en tu alegría.
Yo quería darte un nombre, pero no dejaba mi cabeza de dar vueltas, ninguno sonaba a ti, fue hasta que ladraste que entendí quién eras, entonces sólo bastó el sonido.

 

Ayer en el veterinario, te lloré hasta que vi nuevamente tu tristeza, no de morir sino de esa sensación de abandonarme.
Nos conocimos con la generosidad del viento que nos encontró un día claro. Tus ojos fueron mis ojos un instante fuerte y ahí crecí humano.

                                                              GAPFER.

Agosto 19 de 2015.