CUANDO DIGO GRIS

CUANDO DIGO GRIS
Por Fernando Galeana Padilla.

Me he vuelto polvo,
polvo esparcido por los aires,
grises partículas que no aspiran
a quedarse en ningún sitio.
Cuando digo gris no es un color,
no es palabra exacta,
no es significado único,
no es la manera de decir algo vivo,
no es lamentación ni eficiente lenguaje
que figura la retórica,
ya quisiera ser referente de esas voces encantadoras.
Gracias cielo abierto, planeta azul,
agua de todos los rincones,
volcanes en erupción, equilibrio.
Viajo sin futuro, sin fuerza,
sin alrededores fraternales,
sin poderes excepcionales,
voy incompleto, medio allá,
medio acá, todo dividido.
No soy agua, ni fuego,
ni aire sino polvo, color polvo,
ese que no pinta nada bello,
que escapa de sí mismo,
que no se hace caso, que no escucha,
ni mira nada, ese que ensucia las nubes y luego
llora por haberlo hecho, se lava sin tomar color, ni aroma.
Soy el que descansa en el tapete hasta que
lo sacuden violentamente para continuar
ensuciando las calles, las casas, las glorietas.
A veces me cuelo entre las alas de los pájaros
para no cansarme, para consolarme.
A veces me siento tan miserable
que dejo de respirar y me pulverizo.

 

Los de Septiembre

Por Fernando Galeana Padilla.

Hoy vinieron este noviembre los de septiembre, aquellos del sismo en ochenta y cinco, recién llegaron del diecisiete, van caminando por las alfombras llenas de flores, yendo al encuentro con los amores.

Hoy vinieron en noviembre los de octubre, aquellos del sesenta y ocho, de otros años, de otros meses, del presente, siguen con la tradición viva, Día de muertos, la gente llega buscando gente.

Cierran algunos ciclos, sus cicatrices se van curando, sanan en los abrazos y bienvenidas, con esperanza, con la comida, van degustando, van ajustando las despedidas.

Madres frente a las tumbas de familiares, de sus abuelos, buscan sus hijos, llaman sus nombres, muestran sus rostros en cartelones, ¡te estoy buscando! ¡Te estoy buscando!

Indagan ¿dónde pueden estar? Si están arriba o están abajo, mueven la sociedad, unos escuchan, otros se van, lluvia de desconsuelo caen de sus ojos infatigables palos picos y palas son herramientas de causa amable.

¿Dónde? Preguntan ¿Dónde? Que no aparecen, Buscan por todos lados, Marchando juntos vivos y muertos, van de la mano con sus banderas, con las consignas todos gritando.

Suenan todos los nombres, de Ayotzinapa, de otros lugares, van agregando hombres, mujeres, todos, nuestros hermanos, gritando juntos: ¡vivos se los llevaron, vivos, los exigimos!

Sepan nuestros ancestros que el cempasúchil y este copal no es para esos quienes desde lo oscuro, desde el gobierno causó tal mal.

¡Nunca una sola vela a los causantes de impunidad! ¡Fosa común corruptos que no nos dejan vivir en paz!

 

 

 

 

 

 

ANTES QUE TE PETATEES

Por Fernando Galeana Padilla (GAPFER).

 

Otra vez palidece el camposanto,
se marchitan los cempasúchiles,
los terciopelos secos se amontonan
con su color perdido, en ese espacio entre
la nostalgia auténtica y el olvido
inconsciente de las rutinas abrumadoras.

Otra vez voy huérfano, sin el olor del copal
acariciando mis fosas nasales y mi espíritu,
sin abuelos, sin padres,
sin los hermanos,
sin esos amigos que faltan.

Quedó la cera de las velas
con la dureza de la realidad
en México, esos escenarios que
agachan la cabeza para no verse tristes.

Otra vez se ocultan los ojos
tras los párpados que cuelgan
como hamacas costeñas,
sombras de un doloroso recuerdo o ideas saltamontes
que te alcanzan,
esas vivencias que brincaban
por el barrio lleno de travesuras inobjetables hasta que las miradas adultas
llenas de autoridad aparecían con sus risas o regaños.

Otra vez la vida y la muerte van de la mano,
nos sentimos mal de estar entre los vivos que matan nuestros sueños,
a veces seguimos disfrutando
después de las celebraciones nuestros muertos,
la compañía de una memoria
atesorada desde los ancestros.

Otra vez las tumbas son el polvo del desierto,
el Sol no calienta la soledad y el vacío de sus lápidas.
Migajas de pan de muerto viajan sobre espaldas de hormigas inframundo,
llevan los pétalos, las huellas de la celebración acostumbrada, el descuido de los vivos, los desperdicios que nos arrojan los insípidos consumos que trivializan la existencia.

Otra vez estamos juntos con el silencio que se recupera de
una jornada agitada, otra vez buscando la puerta, tocando fuerte,
queriendo seguir celebrando en forma privada,
por los cuestionamientos, los porqués de tanta fregadera en nuestra tierra.

 

Otra vez escucho un juego de palabras y las voces
preguntando ¿cuánto tiempo aguantarán a
estos gobiernos y sus corruptelas? Por fin los muertos llegaremos
un día en que las cosas no estén de la chingada

Por eso cuando venimos queda claro que estas
cuestiones nada más entre nosotros,
porque es inminente enfrenten los vivos en su tiempo.

Ojalá hijo, de corazón te digo:
Antes que te petatees, deja el miedo y sus calamidades,
suda cada día, que en los aires y las aguas,
por la tierra, en cada latitud,
esta gran nación viva en paz y abundancia.

 

#DiadelosMuertos