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    Poema,  Uncategorized

    CÓMPLICES DE UNA COSTUMBRE.

      CÓMPLICES DE UNA COSTUMBRE. Por Fernando Galeana Padilla En la fantasía de imágenes heroicas, acomodo la cobardía, suelto lágrimas sedientas de realismo, acompañado de otros extraños, escondo también la pena. La sala obscura brinda la certeza en tu butaca, cómodos visualizamos la tragedia, la comedia que consuela el alma. Nos conmueven sincronizadas secuencias y sonidos. Los diálogos golpean el pecho de todos. rio, lloro, me deprimo, nunca ocurrió saltar de mi comodidad y retirarme o detener la función para salvarnos todos. Lo más cerca que logré decir un día en la desesperación fue: ¡Cácaro! me sentí líder de una expresión inconforme, cómplices de una costumbre volteamos a vernos, se…

  • Poema,  Uncategorized

    RESPIRANDO A BENEDETTI*

      RESPIRANDO A BENEDETTI* Por Fernando Galeana Padilla. Hay Benedetti en un día largo, Una sombra acariciando su poesía, Palabras vivas, melancolías, espejos. No sé nada de la muerte, pero cuando muera quisiera también desmorirme, el infinito es un instante y en este instante su poesía. Toda la tarde estuve pensando y me encontré mis huesos y los tuyos: “Nadie quiere olvidar, pero se olvida, la memoria es un cántaro prolijo donde se guardan los mejores fósiles”. El mundo que respiro es parecido al que era tuyo, me pertenece un patio de esta tierra que has dejado. ¿Qué es la muerte? Nadie lo sabe, nadie, yo tampoco. *Mario Benedetti (14…

  • Poema,  POETAS DE GUERRERO,  Puerto de Poetas

    UN OCÉANO.

      UN OCÉANO. POR FERNANDO GALEANA PADILLA. Conforme lo escuchabas te ibas sorprendiendo, era inaudito que algo así sucediera, la oralidad tiene la ventaja de preguntar al interlocutor, de observar sus ademanes, sus gestos, su mirada hipnótica. Tenías tiempo de no encontrar alguien sin ser un profesor, escritor o algo parecido con un histrionismo auténtico. Jurarías haberte encontrado un alma tan vieja como las historias narradas en los más célebres clásicos. Su maestría, la perfección de cada frase, sus pausas, sus labios mojados por su entusiasmo, la imagen misma del disfrute encarnado en su personal conversación. Tendrías que haber notado inmediatamente que era “un garbanzo de a libra”. Viejos sabios…