Llamas sobre la ceniza
Por Fernando Galeana Padilla.

Escenario sin barreras, oigo, veo,
noto las texturas, el sabor, siento las ondas,
sus vibraciones cósmicas.

Caballos de mar sobre los árboles
enmarcan luceros titilantes.

Hay una música, recuerda la infancia,
un ritmo al caminar que extiende sus alas,
libero al subconsciente, disfruto decirlo
como teniendo el poder al encontrar el interruptor.

Llego, entro al círculo lleno de fuego,
llamas sobre las cenizas, luz resplandeciente,
fogata nocturna, quemo todo.

Los recuerdos amarrados son madera que arde,
avivo el fuego con esas cosas prescindibles,
pasan los fantasmas ardiendo,
gritando para seguir turbando la mente.

Desfilan cuadros de una memoria terca,
Infatigable, que resguardó un lado oscuro,
inútil para estos tiempos.

Sacudo la alfombra para quitar todo polvo contaminado,
requiero de apoyo, la voz del abuelo sabio me alcanza
con una luz que llueve y germina.

Tiro la alfombra, me desprendo de esas grandes
y pequeñas cosas, se queman como un hilo rojo
que simboliza una transformación al horizonte.

Espiral de un ADN va girando,
formas no reconocidas por la razón
que cree saberlo todo, circulan imágenes asombrosas
como reiniciando la computadora en su mantenimiento.

Ahora el tiempo viaja entre un brote de luces
que va ejemplificando cada capa de piel simulada
en las tonalidades de esa vela que sugiere espíritu,
hay varias alrededor de la fogata,
danzan con la voz del marakame, se hermanan.

Un canto de amor penetra como polvo espacial,
vibra, vibra, conformando armonía,
respiran los efectos y afectos geminados,
se trascienden.

Oigo tan cerca unas pisadas,
el ritmo de su respiración en los oídos,
las notas de acariciar un estado de atención profunda,
a discreta distancia está jovial,
eximia la sonrisa. intrigado pregunto: ¿Encontraría la fórmula?

Chispas, brazas que crujen,
un arte antiguo de nuestros ancestros puliendo
partículas en esta humanidad que nos da sentido.

He quemado el infierno en su propia lumbre,
el fuego quema, también ilumina,
ese es el camino, seguiré las señales.

Del 11 al 22 de febrero de 2019.