LO QUE LOGRA ASIMILARSE. FIN DE AÑO

Publicado por GAPFER en

Lo que logra asimilarse (Fin de año)
por Fernando Galeana Padilla.

Pausa que describe un silencio necesario,

oportuno, referido, de haber llegado a un momento que culmina.

Quizás debiera empezar por el principio, el final se impone por su fuerza,

causa un caos imaginativo, nos asombra, juega con la vida como un punto,

ese que al verlo indica un acabado momento.

El silencio que despeja los ruidos de algo acostumbrado,

el término del estribillo cantado tanto.

Antes que todo se callara comenzó como un día absurdo,

esta palabra que alborota denota la insumisión de una idea previa,

la resistencia a seguir por un camino, la ocasión de no repetirse.

¿Qué es la imaginación? ¿Qué es la realidad?
Una esperanza acaso es poder definir el espacio ocupado,

lo llenado congelado o visto como un río que desemboca en cascada.

Saberlo o no saberlo es un propósito sostenido.

¿Es a través de tus ojos cómo se perciben las fragancias del azar?

O ¿Es la nariz? ¿Qué parte? La facultad está en todos nuestros sentidos,

el punto comienza estando en la dirección correcta,

en la más cordial armonía.

Persistente el final desempeña la magnitud del impacto quedado.

Ese lugar donde todos los caminos desembocaron

me gusta llegar ahí porque ensayo con la perfección y me regreso hasta el inicio,

me como cada pisada, los movimientos que he alternado.

Me doy cuenta que al regreso la velocidad disminuye,

se convierte uno en mayor observador, ves detalles del camino

y se aprende a seguir por distintas circunstancias, el tiempo pasa de largo,

no se siente hasta que se acaba el ensayo, entonces sí, no queda otra cosa que,

enfrentar el desenlace.

Principio o final se distinguen a partir de un conjunto de partes,

esas voces que van despertándonos la curiosidad para continuar la lectura,

la escritura, el camino, la experiencia.

Sumamos todo y lo guardamos como un archivo etiquetado

para ser con él potencial memoria útil.

Las ventajas de las que se hablan en el café y que van

llenando la mesa de anécdotas provocadoras de sonrisas,

un tiempo merecedor de ser llamado de distinta manera:

reunión de amigos, cita, apertura o cierre de negocios,

celebración de fin de año.

Cada uno encuentra sus momentos y les da un nombre.

Yo quise empezar por el final,

recordando el silencio que quedó al colocar ese punto.

Al iniciar siempre hay dudas,

aún cuando no te las pienses,

cuesta mucho dejar que una palabra usada quede,

se ensaya con tantas que llega a ser agotador,

claro es que cuando sales de eso mantienes un ritmo constante o al menos así parece,

te va llevando abrazado como amigos de infancia que no distinguen prejuicios.

El final es tantas cosas, la creatividad misma,

la contemporánea belleza, parte del juego.

A mi siempre me ha asombrado el último punto.

Lo que logra asimilarse después de estar juntos.

 

Diciembre de 2018.

Para tus oídos.

Para tus ojos.


GAPFER

Dicen que de poeta y loco tenemos un poco, yo animado en mi locura, gusto de escribir desde hace algún tiempo. Ahora mismo comparto contigo en este espacio que nos junta con el mundo, la amorosa reflexión en esta obra sencilla, en la que encontrarás la profundidad de un corazón latiendo en la creativa escritura que emana como sonrisas festivas. Te agradezco por visitar las veces que desees esta boya que indica algo en el océano inmenso de las letras, como la cercanía a un Puerto de poetas donde las palabras son las olas que llegan refrescando el alma. Yo soy a lo corto y a la distancia solo un puente entre el corazón y el pensamiento que hacen de el espíritu creativo la oportunidad para liberar al ser humano e integrarse plenamente. Te abrazo fuertemente por ser ese buscador que encuentra y llega tocando con los brazos abiertos de su inquietud humana. GAPFER.