gapfer.com

Pájaros blancos cantando
Por Fernando Galeana Padilla.

La nieve cae, los árboles siguen de pie,
los copos son pájaros blancos
cantando un sonido blanco,
huele a esta época del año,
algo lógico al observar el paisaje,
lastima los ojos tanta blancura,
algo envidiable para el pensamiento.

Estamos a menos cero, abrigados al cien,
no siento el cuerpo de tan entumecido,
moviendo lentamente las piernas,
avanzamos por el fuerte invierno
en que nos aventuramos.

Explorar ráfagas hostiles de un viento que,
no se detiene a saludar a nadie,
hace que ensayemos alguna estrategia no
improvisada de supervivencia.

¿A quién se le ocurrió maldita idea de subir a la montaña?
¡Yo soy costeño! Extraño el sol, a la familia,
la playa, los cocos, el calor. ¡Renuncio a continuar hasta la cima!
El grupo explorador se exaspera,
me reclama: ¡vamos mexicano, tú puedes!
Con eso recibí un ánimo oxigenado.

Avanzamos, los guías llevan un paso de rutina
reflejando confianza, así llegamos,
a pesar de respirar con las dificultades
propias del clima y de la altura.

Desde arriba todo era más blanco,
como una página antes de escribir algo;
ya no sentía frío, era una felicidad inexplicable,
sentí una sonrisa congelada, el tiempo detenido,
cantos de otra geografía, el espíritu fortalecido.

El árbol de la vida está lleno de nieve,
si le sacudes un poco ahí están sus frutos
de una variedad incomparable, he tomado uno,
me hizo vivir gran aventura de esta travesía,
renovó mi capacidad de asombro,
extraordinaria experiencia sin duda alguna,
subir fue suficiente dije al guía:
El regreso lo haré por teleférico 🚡.