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Poema Poema corto POETAS DE GUERRERO Puerto de Poetas

SEÑAL DE ATERRIZAR.

SEÑAL DE ATERRIZAR.
Fernando Galeana Padilla.

A veces para encontrar un espacio das vueltas como zopilote, en ese vuelo tu mirada se vuelve una y otra vez desconcertante, esa forma conecta contigo, se pervierte en un abismo cósmico, ninguna idea crece como milpa en el desierto y su calor, algo parecido no es ajeno.

Saberse en esta condición es la señal de aterrizar, refugiarse forzadamente, respirar, agitar las alas con desesperación y no caer muerto.

Una fracción del tiempo en que te recuperas se vuelve el tesoro, a pesar de todas las flechas que indican los vientos, el tuyo lo descubres, siempre ha estado para ti.

 

Miércoles 13 de enero de 2021.

Poema POETAS DE GUERRERO Puerto de Poetas

DEJARÉ DE BUSCARTE

Dejaré de buscarte.
Fernando Galeana Padilla.

Te he buscado en el camino pedregoso, en las circunstancias más adversas, en los recuerdos de aquella ocasión de nuestro primer encuentro.

Sigo sin perder el optimismo, sin que se note la mirada vaga, voy así reinventándome cada noche, me arropo en el consuelo de la gloria, en el trayecto de la caricia que se duerme tranquila.

Otra vez el día, he desayunado el dolor del reacomodo, la voluntad sigue fuerte, abre la puerta para volver por los caminos, reencontrarnos.

La búsqueda se burla en cada posar de la mirada, no concreta el objetivo, los recorridos se van pareciendo a las rutinas, se vuelven polvo, agotan.

Otra vez la puerta es el espacio para entrar y descansar, los humos no son de la cocina, salen de la frustrada sensación de verse solo.

En los sitios por donde solíamos vernos paso dos veces, me siento a ratos, veo parejas parecidas riendo como esa vez que te conocí y nos amaneció abrazados.

Ya volverás si te equivocas, si esa decisión tuya cambia, dejaré de buscarte hasta comprender lo que tú sabes.

 

 

 

Poema

Así llegué a tu sonrisa

Así llegué a tu sonrisa.
Fernando Galeana Padilla.

Tus dientes fueron los faros que encontré para guiar el corazón perdido, así llegué a tu sonrisa, cuando escuché tu voz fue un concierto.

La alegría bailó para sostenerme, eran los cimientos de una nueva era, la memoria fue borrando cosas para ocupar tu imagen.

Eres ese sonido que suena como el oleaje permanente, no necesito audífonos para andar por la vida, me siguen tus acústicas notas enmeladas.

Me he felicitado desde aquel día en que pude silenciarme un rato para encontrarte, cuando se está perdido y llegas a una costa el giro del planeta se siente.

Sobrarán palabras para narrar una historia cuando no deriva del acomodo exacto, para mí estar contigo es un misterio revelado.