I. Una vez que se empieza.
Fernando Galeana Padilla.

En el juego de los brasieres, no me importaba el color, descubrí con experiencia genuina la emoción de la cercanía, de la pausa, de la textura, del tacto con la belleza más allá de una sensación física.

Un cuerpo se siente en cualquier parte que tocas, pero su profundidad está en ver respirar la desnudez, palpar acariciando lentamente para penetrar en la combinación de asombros.

En el juego de los brasieres descubrí una energía única generada en ambos sentidos, desde tus manos tocándome hasta tu pecho dispuesto.

La intimidad se define en la cercanía de la palabra, en ese casi silencio que nos cobija en sincronía de un entendimiento mutuo.

Voy siendo tú de una forma integrada, me meto en tus rincones y pones voces que no reconozco en otros lados.

Muerde aquí el contexto, abrazados de una risa erótica, juguetona, cómplice, deseosa, una especie de nervios que se van conectando de pies a cabeza.

Te dibujas el vientre y mueves el planeta en un desorden envolvente, el ritmo se ajusta, se equilibra, suena una hermosa canción de peladeces incitándonos a seguir vivos.

Las manos llegan a juntarse, se unen para entenderse, se vuelven figuras, códigos, señuelos, lenguaje recurrente.

La voz, la lengua que se toca, gusta del sabor de cada beso, recorre nubes, estrellas, viaja por el universo.

El juego de los brasieres, me sigue gustando, no me importaban los colores, ahora cada uno es uno y el otro; una vez que se empieza somos una vía para explorarnos hasta el infinito, el color apertura la jugada.

II. Colores y significado

Amarillo.
Solo pueden tocarse y acariciarse las extremidades inferiores, no se permiten besos en la boca ni en otra parte que no sea la zona de exclusividad. Se permite el coito anal o vaginal, en este caso siempre lo decide ella.

Anaranjado.
Este color indica una regla fundamental, se evita tocar con las manos, se vale todo menos hacer contacto con las manos.

Azul.
En este juego él será quien lleve la mayor parte de su creatividad para generar placer en ella a partir de sus deseos y mandatos, se tomará todo el tiempo necesario hasta que ella llegue al clímax, ella decidirá si accede al coito o no.

Blanco.
Se platica, se vale tocar, pero nunca llegar al coito, se explora en los puntos que se consideran entre comillas no relevantes o no erógenos.

Café.
La apertura de este juego tiene que ver con el uso de instrumentos para potenciar la sensualidad y el placer, se apoyan con todo tipo de juguetes sexuales.

Gris.
En este modo se colocan cualquier aceite, crema, perfume de buen aroma, hojas, pétalos, y cualquier sustancia que tenga un olor agradable, incluso se pueden usar cosas sutiles que tengan buen sabor y olor, se pueden usar bebidas sin llegar a alcoholizarse.

Morado.
Dejar volar la imaginación, los deseos, la creatividad al caracterizarse de distintos personajes usando vestuarios y todo lo que se requiera para hacerlo de la forma más divertida.

Negro.
No solo se vale explorar los deseos reprimidos, fantasías, también ensayar con palabras nunca dichas, con idiomas diferentes, con luces apagadas, lo más oscuro que se pueda el lugar. Se vale apoyarse con juguetes sexuales que no se han usado. Los ojos deben estar cubiertos por una tela cómoda pero que les impida ver.

Rojo.
Es momento para ensayar posturas, se inicia con la más fácil y se van realizando las más complicadas, antes de llegar al coito se tienen que ensayar al menos diez de ellas.

Rosa.
Recrear el momento con lectura de poemas, cuentos, narrativa breve, cualquier género que incentive el erotismo a través de la oralidad, se recomienda mínimo veinte minutos de lectura compartida, se puede llegar a recrear alguna escena que se elija y continuar el juego.

Verde.
Aquí se trata que ella accede a ser la parte más activa, explorará por todo el planeta marte para brindar la oportunidad mayormente placentera. Se puede llegar al coito o no, de común acuerdo.
Nuevos colores.
En esta parte se establecen de forma convenida otros colores y sus propias dinámicas de adaptación al juego.
Combinado de colores.
Ponerse de acuerdo en la apertura y cierre en relación a lo permitido en cada color.

 

 

 

 

GAPFER

Dicen que de poeta y loco tenemos un poco, yo animado en mi locura, gusto de escribir desde hace algún tiempo. Ahora mismo comparto contigo en este espacio que nos junta con el mundo, la amorosa reflexión en esta obra sencilla, en la que encontrarás la profundidad de un corazón latiendo en la creativa escritura que emana como sonrisas festivas. Te agradezco por visitar las veces que desees esta boya que indica algo en el océano inmenso de las letras, como la cercanía a un Puerto de poetas donde las palabras son las olas que llegan refrescando el alma.
Yo soy a lo corto y a la distancia solo un puente entre el corazón y el pensamiento que hacen de el espíritu creativo la oportunidad para liberar al ser humano e integrarse plenamente.
Te abrazo fuertemente por ser ese buscador que encuentra y llega tocando con los brazos abiertos de su inquietud humana.

GAPFER.

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