-
DISCRETAMENTE
DISCRETAMENTE Por Fernando Galeana Padilla. Oigo la soledad imaginada, Se atraviesa por mi ruta, dobla la esquina, se ilumina con las lámparas de luz fría. Se ha dicho tanto de ella que pasa desapercibida, se lee como un poema, se sirve con té o café, una copa o más, te emborracha. Mueve los dedos, toca el piano, te hace escribir, vocifera algo, revisa algún detalle, cree matar el tiempo, se sienta cómodamente, enciende la radio, la apaga, maneja, te lleva a casa, se acuesta, se asoma a las redes, se desvela. Abre el refrigerador para dejar de acalorarse, se encierra a ratos con los jamones, el queso y el yogurt; se besa con la pasta…


