NOSTALGIAS IMPERECEDERAS

NOSTALGIAS IMPERECEDERAS
Por Fernando Galeana Padilla.

Sabido que nos toca una experiencia diferente compartimos momentos gratos,

una elemental oportunidad de aprender con los otros y mostrarte

en las capacidades que se creen conquistadas.

Deviene una charla deslizándose con tiento,

las anécdotas se acentúan, nos acomodan y una que otra nos incomoda,

vamos manteniendo la temperatura con sólidas sonrisas que

acumulan nostalgias imperecederas, corren voces de todos los colores,

se va llenando un cuadro abigarrado como la comunidad creativa;

las miradas van turnándose junto a los oídos atentos,

se posan en nuestras manos unas arrugas familiares y una copa de celebración conjunta,

sobresalen los temas comunes, tantos que nos van cansando,

la realidad nos rescata al terminarse el trago, nos vemos menos optimistas,

surge el tema económico como maldiciendo; uno a uno va volteando ver al otro

interrogando o afirmando que te toca, se agotan las miradas cuando el más generoso

se apunta a pagar la siguiente ronda. Los tambores tocan la música que nos agrupa,

la de aquella generación que resiste a desaparecer por los elevadores.

Inicialmente coincidimos algunos en no asistir más, cansados de lo mismo

se teme convertir en un paisaje aburrido. Si no fuera porque hay un tema

que nos presiona a tocar aspectos diferentes no regresaríamos, la tecnología nos rescata,

nos unifica, va reagrupando las variables vitales. Gracias a la sinceridad y a la molestia

cuando nos excedemos del pasado, el más consciente saca su celular y empieza un juego,

ve un video, se coloca sus auriculares, inmediatamente, se abre otro espacio, nos acomodamos.

Poco a poco vamos captando que hemos abusado de tanto nadar por las venturosas aguas de la juventud,

quedando nuevamente a punto de ahogarnos entre las redes por donde aún nos toleramos.

 

 

Noviembre 11de 2018.

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