Palabras en Sánscrito.
Fernando Galeana Padilla.

Agoniza la calle, la pantalla grande se ha vuelto chica, el puerto extraña el andar de miles que resisten desde casa.

Las playas cantan con las ballenas y otros seres acuáticos: la transparencia de un mar insólito, las tortugas que arriban junto a los cangrejos para apoderarse el territorio.

Los hombres siguen desapareciendo en las labores del hogar, cada vez encuentran menos espacio para continuar con sus prejuicios machistas.

Las mujeres empiezan a entender que la belleza no tiene nada que ver con el maquillaje, los jóvenes son privilegiados nunca antes sus padres toleraba tanto su conexión a Internet.

La familia se hizo enorme en el relacionarse cotidianamente como tarea para valorarse unos a otros.

El autodidactismo se convirtió en el mejor trabajo que alguna vez enseñaron los maestros.

Cada día de la semana empieza por tener sentido, en algunos casos después de tener conciencia de lo que nos sucede, en los otros desde el primer momento del desafío.

Los relojes se ajustan a las horas naturales, las convenciones sociales también se ajustan, poco a poco hacemos el desenredo.

Mientras pasa el ajustado tiempo, nos involucramos, el juego de la vida subió a otro nivel de realidad, ¿Será que ser virtual ahora esté de moda?

Las costumbres son difíciles de quitarse, sacarse los mocos, las lagañas, estornudar, peinarse, limpiarse el sudor, todo eso inquieta en la nueva etapa.

Contar lentejas es mi nuevo entretenimiento, lo hago antes de irme a dormir: en lugar de borregos u otros animales, descubro esta poderosa opción.

No he querido comparar qué tanto hemos cambiado, pero me gustaría hacerlo cuando vuelva a mis andanzas: no vaya a ser que me desmaye de sorpresa.

Resulta enriquecedor por momentos el guardar silencio, aprovechando que los demás también siguen entumidos. meditar, usar esas palabras en sánscrito: dejar que te lleven, dejarnos llevar.

Escrito por

GAPFER

Dicen que de poeta y loco tenemos un poco, yo animado en mi locura, gusto de escribir desde hace algún tiempo. Ahora mismo comparto contigo en este espacio que nos junta con el mundo, la amorosa reflexión en esta obra sencilla, en la que encontrarás la profundidad de un corazón latiendo en la creativa escritura que emana como sonrisas festivas. Te agradezco por visitar las veces que desees esta boya que indica algo en el océano inmenso de las letras, como la cercanía a un Puerto de poetas donde las palabras son las olas que llegan refrescando el alma.
Yo soy a lo corto y a la distancia solo un puente entre el corazón y el pensamiento que hacen de el espíritu creativo la oportunidad para liberar al ser humano e integrarse plenamente.
Te abrazo fuertemente por ser ese buscador que encuentra y llega tocando con los brazos abiertos de su inquietud humana.

GAPFER.