Experimento
Fernando Galeana Padilla

Detengo el tiempo no sé cómo lo he hecho pero se detiene mientras escribo y se asoma todo, apareciendo lo que tenía miedo, lo que se escondía, esos menesteres que ingenuamente creen en la fragilidad de las emociones, que temen exponerse, que saben lo que arriesgan mientras da vueltas un sistema que amenaza, pues no se ve ni se toca, vuela hasta que la fatalidad es real y te atrapa.

En la protección del lenguaje que tiene en las palabras sus escudos, la libertad para elegir esos caminos, para entender lo que no se sabe, para interrogar, enfrentar, observar lo que no se ha visto y ser consciente, un poder que late y toma el ritmo del segundo, de la fracción parte de la fuente de vida, del perdón por uno mismo, de engendrar nueva memoria, de pisar con sentido un horizonte amplio, de avanzar hacia él, ser con él un sol, ser la luz, la belleza, ser la objetividad de un optimismo resplandeciente.

Vuelve el tiempo no sé cómo, pero vuelve y en lo escrito anteriormente no encuentro lluvia, pensé escribir lluvia, porque está nublado, porque no he visto luz en estos días, porque no hay explicación de qué te hace evocar un pensamiento negado.

Quiero detener el tiempo solamente como experimento, para saber qué se siente, qué hacer, qué compartir, voy sacudiendo las manos, las lavo una y otra vez, me cubro el rostro con tapabocas, colocó una careta transparente de protección por si acaso, me retiro para resguardarme de la gente.

Sopla el viento, susurra, canta y luego grita, se mueven los árboles, luz de relámpagos orquesta la tormenta con sus truenos, no hay nadie en las esquinas, en los cruces por donde el tiempo corre asustado, lo alcanzo como acto de una magia que no niega a la ciencia ni los comunes saberes, me ve con tristeza y me encara interrogándome: ¿Qué has hecho?

Y yo como si nada, contemplando sus ojos dije: lluvia eso me faltaba, mojándome llegué a un momento eterno, sonriente, ajeno a ese miedo de morirme pronto, esas cosas que matan, siempre encuentran oportunidad para hacernos daño.

Sábado 6 de junio de 2020.

GAPFER

Dicen que de poeta y loco tenemos un poco, yo animado en mi locura, gusto de escribir desde hace algún tiempo. Ahora mismo comparto contigo en este espacio que nos junta con el mundo, la amorosa reflexión en esta obra sencilla, en la que encontrarás la profundidad de un corazón latiendo en la creativa escritura que emana como sonrisas festivas. Te agradezco por visitar las veces que desees esta boya que indica algo en el océano inmenso de las letras, como la cercanía a un Puerto de poetas donde las palabras son las olas que llegan refrescando el alma.
Yo soy a lo corto y a la distancia solo un puente entre el corazón y el pensamiento que hacen de el espíritu creativo la oportunidad para liberar al ser humano e integrarse plenamente.
Te abrazo fuertemente por ser ese buscador que encuentra y llega tocando con los brazos abiertos de su inquietud humana.

GAPFER.

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