La palabra plasmada.
Fernando Galeana Padilla.

Algún día pensé en la vida insoportable, me imaginé lo peor, es cierto. Nunca fue mi intención equivocarme.

Las frustraciones no intimidan, llegan, con su tacuche y la corbata puesta, alrededor se quieren hacer milagros, pero no existen.

Las metáforas perforan la mente del que escribe, lo maldicen, se hacen lentas, débiles, amargas, se esfuman en la primavera, estación donde debieran volar por todos lados.

Me apena escribir borracho, pero eso no lo sabes ciertamente, crees en lo que digo, la palabra plasmada.

Nunca será igual vernos la cara, a esta edad me desconoces, me atrevo a todo, me vale lo que piensen: Un gran carajo.

¡Vaya! Decirlo descarga algo, tanta mierda en el escusado se tapa, no es una imagen fácil, sí común, ahora mismo tomo otra copa.

Eso del baño es pura imaginación, nunca sucede a las buenas personas, menos a los poetas, si a ellos les salpica algún desecho los protege el lenguaje.

La copa se ve llena, no es un milagro tampoco, sólo terminarla, es momento de acordarme que hay que dormir temprano.

Descansen, dejen de pensar cosas irreversibles, jueguen a ser felices, a veces el vino ayuda, no siempre, ahora me hace dormir y despedir a esos duendes desmadrosos.

 

 

GAPFER

Dicen que de poeta y loco tenemos un poco, yo animado en mi locura, gusto de escribir desde hace algún tiempo. Ahora mismo comparto contigo en este espacio que nos junta con el mundo, la amorosa reflexión en esta obra sencilla, en la que encontrarás la profundidad de un corazón latiendo en la creativa escritura que emana como sonrisas festivas. Te agradezco por visitar las veces que desees esta boya que indica algo en el océano inmenso de las letras, como la cercanía a un Puerto de poetas donde las palabras son las olas que llegan refrescando el alma.
Yo soy a lo corto y a la distancia solo un puente entre el corazón y el pensamiento que hacen de el espíritu creativo la oportunidad para liberar al ser humano e integrarse plenamente.
Te abrazo fuertemente por ser ese buscador que encuentra y llega tocando con los brazos abiertos de su inquietud humana.

GAPFER.

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