Poema

ATOYAQUENSE

Es aroma de café tostado, oliendo la vida, llenando  recuerdos, natural costeño de infancia chirunda,
Con bolillo en mano, comiendo relleno a orilla del rio, cual travieso niño siguiendo al hermano.
Tantas sus maneras de expresar ideas como convicciones, machetes se afilan, cortando el abuso de aquellos que imponen duras condiciones.
Nadie por valiente, nadie por ingenuo, armado a la Sierra regresar quisiera, es una costumbre saludar contento, tanta gente buena.
También  sabiamente,  desbordan las aguas por generaciones, todo un pueblo atento, quitará el yugo de su  firmamento.
Mitos de ser flojos,hasta revoltosos no me han de dañar, soy  atoyaquense, orgullosamente, labro a diario este cafetal.
Está en mi recuerdo polvo que levantan, oriundas palabras del habla costeña, no he de ser  surundo en decirte algo cual verso que surge gaviota volando:
Si has de llamarme socao, socrozo, reviraré de sopetón, ándate con cuidado, sorgato llevado, si me quieres subajar, te sorrajaré tal sunga y te sabrás  sosegar.
Hoy como hace tiempo sella el pensamiento, voces de familia, de afectividad, historias que siembran un hermoso canto a este palpitar.
Me contó el cronista  que, “Seiscientas varas por los cuatro vientos”, fundan Atoyac, esas son las mismas, germinando el alma en mi caminar.

GAPFER.

Dicen que de poeta y loco tenemos un poco, yo animado en mi locura, gusto de escribir desde hace algún tiempo. Ahora mismo comparto contigo en este espacio que nos junta con el mundo, la amorosa reflexión en esta obra sencilla, en la que encontrarás la profundidad de un corazón latiendo en la creativa escritura que emana como sonrisas festivas. Te agradezco por visitar las veces que desees esta boya que indica algo en el océano inmenso de las letras, como la cercanía a un Puerto de poetas donde las palabras son las olas que llegan refrescando el alma. Yo soy a lo corto y a la distancia solo un puente entre el corazón y el pensamiento que hacen de el espíritu creativo la oportunidad para liberar al ser humano e integrarse plenamente. Te abrazo fuertemente por ser ese buscador que encuentra y llega tocando con los brazos abiertos de su inquietud humana. GAPFER.