Cabeceo, resistiéndome al descanso, lanzo pensamientos distractores para mantenerme lúcido, este juego comienza con el tiempo.

Cuando la edad te atrapa, vuela como mariposa, el viento ayuda, también arranca las flores de mis sueños.

La mirada que sigue el revuelo de esas alas de colores, se entrecierra, se adormila, se suelta como un bungy.

Sobresaltado, aparento normalidad,  volteo alrededor para saberme descubierto, una voz dulce, de mi esposa, me anima amablemente: Duérmete.

En la necedad de la mirada estoica, sonrío como siempre y cabeceo, allí donde despierto cada vez que el cuello se endurece, corre el frescor de las plantas y el aroma de brisa cómplice.

Me he negado a dejar el arrullo genuino de la naturaleza, hasta que mi mujer llama dos veces, entonces como hipnotizado avanzo hasta la alcoba.

GAPFER

Julio 26 de 2015.

GAPFER

Dicen que de poeta y loco tenemos un poco, yo animado en mi locura, gusto de escribir desde hace algún tiempo. Ahora mismo comparto contigo en este espacio que nos junta con el mundo, la amorosa reflexión en esta obra sencilla, en la que encontrarás la profundidad de un corazón latiendo en la creativa escritura que emana como sonrisas festivas. Te agradezco por visitar las veces que desees esta boya que indica algo en el océano inmenso de las letras, como la cercanía a un Puerto de poetas donde las palabras son las olas que llegan refrescando el alma.
Yo soy a lo corto y a la distancia solo un puente entre el corazón y el pensamiento que hacen de el espíritu creativo la oportunidad para liberar al ser humano e integrarse plenamente.
Te abrazo fuertemente por ser ese buscador que encuentra y llega tocando con los brazos abiertos de su inquietud humana.

GAPFER.

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