Un caldo de cuatete y camarones quita la duda de cualquier antojo culinario en una tarde de mayo con hambre.

El arroz indispensable acompañante costeño agrega al deleite de enérgico manjar la idiosincrasia a modo.

¿Quién soy con un taco en la mano? Esa masa, origen del tiempo, pueblo del codiciado maíz dorado.

Sudores del cuerpo expresan el sabor que se resbala en el placer de extensa geografía.

Una mesa llena de trozos coloridos ofrecen la abundancia acostumbrada en el sazón de cada antojo.

Multiétnica nación se encuentra en los guisos que se ofrecen, que se eligen, en el deleite de la diversidad que canta en su cultura.

Un caldo no solo es alimento, es un remolino experimentado a cucharadas, las voces, las historias, experiencias disueltas que activan  paladar único.

Me reconozco en el sonreír que  identifica el placer del comensal ante un platillo local, regional, servido en amoroso ritual de sabor universal.

GAPFER

GAPFER

Dicen que de poeta y loco tenemos un poco, yo animado en mi locura, gusto de escribir desde hace algún tiempo. Ahora mismo comparto contigo en este espacio que nos junta con el mundo, la amorosa reflexión en esta obra sencilla, en la que encontrarás la profundidad de un corazón latiendo en la creativa escritura que emana como sonrisas festivas. Te agradezco por visitar las veces que desees esta boya que indica algo en el océano inmenso de las letras, como la cercanía a un Puerto de poetas donde las palabras son las olas que llegan refrescando el alma.
Yo soy a lo corto y a la distancia solo un puente entre el corazón y el pensamiento que hacen de el espíritu creativo la oportunidad para liberar al ser humano e integrarse plenamente.
Te abrazo fuertemente por ser ese buscador que encuentra y llega tocando con los brazos abiertos de su inquietud humana.

GAPFER.

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