Esas luces.

Fernando Galeana Padilla.

En la cuna de la fe lloraba para llamar la atención de los dioses ocultos, ninguno podía atender el llanto, se ocupaban de los detalles de infinidad de peticiones.

El niño entendió en su precoz mentalidad que tendría que salir solo del encierro, fortaleció sus pulmones un rato más y se incorporó.

Salió de la cuna distrayendo los peligros, su amplia sonrisa tocó piso de una forma en que su cuerpo elástico y de resorte amortiguó el golpe.

Quedó un rato recostado en ese suelo que abrazaron posteriormente sus pequeños pasos, recorrió con la mirada el universo alrededor.

Tomó un camino sin establecer una razón improvisada, llego a una puerta semiabierta, aplicó su extraordinaria fuerza y la jaló hacía él.

Salió venciendo las primeras limitaciones, exploró, tomó todo lo que pudo, probó distintos sabores  arrugando la cara varias veces.

En el paraíso se escuchó la televisión a un volumen que aseguraba la audición del vecindario, una mujer desnuda agonizaba en esa sala.

El teléfono tirado sonaba en video llamada, los dedos infantes atendieron esas luces, era uno de aquellos dioses, enconadamente le ordenó regresar a la cuna y dejar en paz a la madre tierra.

 

 

 

GAPFER

Dicen que de poeta y loco tenemos un poco, yo animado en mi locura, gusto de escribir desde hace algún tiempo. Ahora mismo comparto contigo en este espacio que nos junta con el mundo, la amorosa reflexión en esta obra sencilla, en la que encontrarás la profundidad de un corazón latiendo en la creativa escritura que emana como sonrisas festivas. Te agradezco por visitar las veces que desees esta boya que indica algo en el océano inmenso de las letras, como la cercanía a un Puerto de poetas donde las palabras son las olas que llegan refrescando el alma.
Yo soy a lo corto y a la distancia solo un puente entre el corazón y el pensamiento que hacen de el espíritu creativo la oportunidad para liberar al ser humano e integrarse plenamente.
Te abrazo fuertemente por ser ese buscador que encuentra y llega tocando con los brazos abiertos de su inquietud humana.

GAPFER.

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