Gurú.
Fernando Galeana Padilla.

Meditaba, sintió morirse, coincidía en el paisaje ver pasar algo sombrío, se puso sus pesadas gafas para mirar y darse cuenta, era una iguana muy joven, se veía su cambio de color de piel de un tono verde a uno oscuro, se quitó los anteojos, quiso ver con su mirada de niño, de aquella recordada mirada que a tales distancias veía todo, entrecerró sus ojos y los abría en un parpadear forzando la vista; tomó un moco con delicadeza y lo escupió, lo maceró, lo untó sobre cada párpado, sintió algo de ardor, lagrimeó, cerró con una fuerza extraña ambos ojos, los abrió, en un pestañear ahí estaba la iguana su imagen viva, nítida; tiró los lentes, suspiró con una sonrisa agradecida, cuando la iguana volteó para preguntarle algo, él se había ido.

 

GAPFER

Dicen que de poeta y loco tenemos un poco, yo animado en mi locura, gusto de escribir desde hace algún tiempo. Ahora mismo comparto contigo en este espacio que nos junta con el mundo, la amorosa reflexión en esta obra sencilla, en la que encontrarás la profundidad de un corazón latiendo en la creativa escritura que emana como sonrisas festivas. Te agradezco por visitar las veces que desees esta boya que indica algo en el océano inmenso de las letras, como la cercanía a un Puerto de poetas donde las palabras son las olas que llegan refrescando el alma.
Yo soy a lo corto y a la distancia solo un puente entre el corazón y el pensamiento que hacen de el espíritu creativo la oportunidad para liberar al ser humano e integrarse plenamente.
Te abrazo fuertemente por ser ese buscador que encuentra y llega tocando con los brazos abiertos de su inquietud humana.

GAPFER.

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