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SE SECÓ EL NARANJO
Se secó el naranjo, sus fuerzas agotadas, secaron sus raíces, su tronco, sus ramas. Las hojas, su fragancia, resisten a mi apego. Las semillas, tal vez se irán al basurero, caerán en la acera, que pisará el transeúnte atento a un móvil, ¿Cuál es la probabilidad de perpetuarse un muerto? La primavera ha llegado, te llora, te abraza, como antes cantando contigo, te envuelve en sus vientos, te habla, te arrulla, te entierra. Los pájaros extrañamente se posan esperando milagros, tus naranjas van secando las pocas lagrimas que quedan. El color delata tu rostro perdido, esos ojos verdes, quedarán en la memoria de un aroma a té inigualable. Te soñaré…
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SIGO PENSANDO EN EL CAFÉ DE ATOYAC
En tan ridículas evocaciones nace el arte, recrimina la palabra que llora, nos sonríe, nos critica, cambia con un gesto el movimiento de las pestañas que limpian y protegen la visión futura, desrutiniza una idea, se come al mundo, pelea contra los monstruos que se interponen en el blanco cielo. Títulos en galeras, tristes, desarropados de manos que encierren un abrazo, versos que llueven en la imaginada ciudad de los lectores, esos fantasmas que vuelan, se cruzan por las ventanas, discursan sobre la dignidad humana, ven caer los horizontes con sus lunas mágicas, se manifiestan las veinticuatro horas del día, sueñan letras, se las comen en la sopa y…
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ESE HORIZONTE
Ese horizonte al que te acoge el agónico paisaje, que deja ir al Sol, sin remordimientos, lentamente se oscurece conmigo. Saltan mis ojos, como extraña observación que atestigua el doliente. Asisten alforjas de recuerdos imprevistos a esta hora. Merodeando en silencio desde arriba. Abrázame noche que aún me quema el sol la piel dolida, será el sereno bienvenido, las heladas que vendrán, también. Tiende sus manos la luna con un rostro tierno, comprensivo, alguien avisó a tiempo tu partida, tú también lo hiciste. Justamente tiritan las penas como danza somnolienta, el amanecer sacudirá un poco tal sarcasmo. Se mudan los dientes a una…








