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POR LA NOCHE
Por la noche duele más la ausencia, todo el silencio es la voz callada del olvido, pareciera fácil conseguir motivos. Yo no me ire a dormir hasta que el sol me salve, con su tenue luz de abrazo complaciente, esa que también a ti te gusta en la mañana. Cierto es que mis ojos no ven nada ahora, la oscuridad vendada como si fuera comprada en miscelánea, se vuelve cómplice de un dolor absurdo. Pensar que en la mañana seré perdonado, es insuficiente, podría estar contigo modelando este instante, abrazados. Tampoco quiero concederte la razón de todo, que intolerante comportamiento, por cortesía esta vez, hubiera callado. No es más vulgar…
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DESCANSAR
Cabeceo, resistiéndome al descanso, lanzo pensamientos distractores para mantenerme lúcido, este juego comienza con el tiempo. Cuando la edad te atrapa, vuela como mariposa, el viento ayuda, también arranca las flores de mis sueños. La mirada que sigue el revuelo de esas alas de colores, se entrecierra, se adormila, se suelta como un bungy. Sobresaltado, aparento normalidad, volteo alrededor para saberme descubierto, una voz dulce, de mi esposa, me anima amablemente: Duérmete. En la necedad de la mirada estoica, sonrío como siempre y cabeceo, allí donde despierto cada vez que el cuello se endurece, corre el frescor de las plantas y el aroma de brisa cómplice. Me he negado a…
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EL PLACER DEL COMENSAL
Un caldo de cuatete y camarones quita la duda de cualquier antojo culinario en una tarde de mayo con hambre. El arroz indispensable acompañante costeño agrega al deleite de enérgico manjar la idiosincrasia a modo. ¿Quién soy con un taco en la mano? Esa masa, origen del tiempo, pueblo del codiciado maíz dorado. Sudores del cuerpo expresan el sabor que se resbala en el placer de extensa geografía. Una mesa llena de trozos coloridos ofrecen la abundancia acostumbrada en el sazón de cada antojo. Multiétnica nación se encuentra en los guisos que se ofrecen, que se eligen, en el deleite de la diversidad que canta en su cultura. Un caldo…







